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Hemos elegido
para esta reseña los artículos que escribieron
en ocasión del
30° Aniversario los señores Jorge Pereira y
Oscar Villar.
Jorge Pereira, Presidente de AAACI: Trabajar
en conjunto tiene más fuerza
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Hace 30 años,
allá por 1971, tuve la suerte de participar
de las primeras reuniones que se realizaron entre
ocho o diez agentes de entonces, en las oficinas
que nos facilitaba la Agencia Marítima Delfino.
Los problemas que enfrentaba cotidianamente nuestra
actividad nos llevaron a formar una asociación,
originalmente nacida como Asociación Argentina
de Agentes de Carga Aérea, ya que la idea
inicial era la de agrupar a todos los agentes IATA
que hacían negocios en la Argentina. |
Posteriormente se planteó la necesidad de agrupar
bajo el ala de la entidad tanto a los agentes aéreos,
como también a los terrestres y marítimos.
Así fue que se llevó a cabo un importante
cambio en los estatutos y pasamos a llamarnos Asociación
Argentina de Agentes de Carga Internacional (AAACI), con
la condición de que sus miembros debían
ser Agentes de Transporte Aduanero (ATA).
En la actualidad, los agentes de carga argentinos han
sabido posicionarse hasta adquirir un rol muy importante
en el manejo de las mercaderías, y la asociación
ha tenido la obligación de canalizar ese rol como
una forma de acompañar a los socios y sus iniciativas
e inquietudes.
De esta manera, se han ido formando sucesivamente diversos
comités de trabajo: Capacitación, Marítimo,
Aduana, Aéreo, Finanzas. Todos ellos se reúnen
periódicamente para abarcar los temas de actualidad
que influyen día a día en la actividad de
los agentes, siempre con la premisa de mantener un contacto
permanente con los restantes actores del sector. Así
se logra brindar un seguimiento más constante de
las inquietudes que plantean no sólo los miembros
de la AAACI, sino también los colegas de otros
rubros que se relacionan con nuestro trabajo de cada día.
Es muy importante rescatar que, en el contexto actual
en el que vivimos, todas las entidades que representan
a los diversos operadores de comercio exterior hemos logrado
acercarnos y encontrar un punto de equilibrio entre intereses
que eventualmente pueden contraponerse. Fuimos logrando
un muy buen entendimiento, y aún cuando sería
poco serio negar las diferencias que existen en ciertos
aspectos en particular, se ha logrado trabajar fuertemente
en forma conjunta con el Centro de Navegación,
con CADEFIP, con la CIRA y con todos los operadores, buscando
defender el interés común. En este marco
repleto de problemas que en mayor o menor medida nos afectan
a todos, hablar en conjunto tiene más fuerza que
si lo hiciéramos en forma individual.
A modo de ejemplo, cabe recordar que la AAACI fue la primera
entidad que presentó en 1998 los recursos de amparo
en contra de los traslados detallados. Después
se unió a esta iniciativa el resto del espectro
de actores del comercio exterior argentino. Y tres años
más tarde, el viernes 9 de noviembre de 2001, finalmente
se firmó el decreto que autoriza los traslados
no detallados, por lo que las Cámaras y Asociaciones
desistimos de nuestros juicios contra el Estado. Esto
es algo en lo que la AAACI trabajó mucho, y afortunadamente
hoy podemos sentirnos orgullosos de nuestro esfuerzo.
Otro logro muy importante para nuestra Asociación
es haber incrementado notablemente su presencia en los
foros internacionales más importantes de nuestra
actividad. En la actualidad, la Argentina tiene importantes
representantes a nivel mundial a través de Jorge
Heinermann como presidente de Alacat, y de Rodolfo Sagel
como uno de los vicepresidentes de FIATA.
Si miramos hacia al futuro, creo que nunca hay que perder
las perspectivas optimistas. Indudablemente dependemos
del mayor o menor grado de desarrollo que logre el país,
pero consideramos que la dura recesión por la que
atraviesa la Argentina desde hace varios años es
pasajera. Si bien desde hace tiempo esperamos avances
que aún no han llegado, debemos seguir trabajando
para que el día de mañana sea mejor.
Finalmente, quisiera recordarles que la Comisión
Directiva de la asociación celebra reuniones los
segundos y cuartos martes de cada mes. Estos encuentros
son abiertos, es decir que cualquier socio puede asistir
y plantear sus inquietudes. Es importante que tengan en
cuenta que la AAACI pretende brindar un espacio de expresión
para todos sus asociados, por lo que contamos con su participación.
Oscar Villar, Ex Presidente de AAACI: El largo
camino hasta la fundación de la Asociación
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Hace 30 años,
allá por 1971, tuve la suerte de participar
de las primeras reuniones que se realizaron entre
ocho o diez agentes de entonces, en las oficinas
que nos facilitaba la Agencia Marítima Delfino.
Los problemas que enfrentaba cotidianamente nuestra
actividad nos llevaron a formar una asociación,
originalmente nacida como Asociación Argentina
de Agentes de Carga Aérea, ya que la idea
inicial era la de agrupar a todos los agentes IATA
que hacían negocios en la Argentina. |
Me han solicitado un comentario sobre AAACI en su aniversario
y se me ocurre que, después de dos años
de mi retiro, esto va a ser una semblanza nostálgica,
ya que fechas, escritos y material de casi treinta años
en mi contacto con la Asociación han quedado sólo
en el recuerdo.
No obstante puedo recordar (como empleado de una compañía
aérea en aquellos tiempos) el revuelo que causo
su fundación por varios agentes, quienes trataron
de buscar con ello un camino de diálogo mas fluido
que el individual con aquellos que, a modo de un moderno
FMI, reglamentaban vida y milagros de sus agentes.
No fue un rompimiento, sino la visionaria acción
de Tadeo, Delfino y otros sobre la calidad del negocio
y la necesidad de unir criterios bajo una forma legal
y convocante que permitiera afrontar el futuro.
Nada era gratis. Reuniones constantes, incomprensión
de los mismos afiliados, falta de reconocimiento oficial,
frustraciones lógicas ante políticas cambiantes
que originaban horas de explicación de una actividad
que no se entendía, todo previamente discutido
y analizado en la Secretaría que funcionaba un
año en distintos locales de sus afiliados.
Baste como ejemplo algo que me tocó vivir ya integrado
en la Comisión ante la incomprensión de
las autoridades aduaneras al sistema de consolidación.
Con cientos de embarques de importación detenidos
en Ezeiza que no sabían cómo documentar,
ya que para ellos el único manifiesto legal era
el de la compañía aérea, forzamos
una reunión y cuando hablábamos de guías
hijas o nietas, sólo veían el perjuicio
fiscal y la posibilidad del contrabando encubierto. Pero
gracias a Dios siempre hubo en Aduana alguien con criterio
de las circunstancias, y en un papel con mil borratinas
logramos redactar en conjunto una Resolución que
nos permitía operar y destrabar la situación.
Corrían los setenta y la inserción de la
Asociación en el medio ya era un hecho consumado.
Mas adelante, con la colaboración de los socios
y raspando las últimas monedas del tesoro, se compró
la primera sede social y comenzó la etapa tal vez
más importante de la Asociación: la educación
de sus empleados. La afiliación a FIATA posibilitó
el reconocimiento de los cursos, y de ahí en más
se ha continuado no sólo con las enseñanzas
primarias obligadas, sino con cursos y seminarios superiores
que son la realidad de la actual capacitación de
las Agencias que la componen.
Tiempos difíciles. Control cambiario, imposibilidad
de convertir el valor de fletes de importación
y las dificultades en obtener los permisos de cambio para
cumplir nuestras obligaciones con los consolidadores del
exterior. Caras largas, negociaciones y cabildeos varios
en el Banco Central y, como de costumbre, en los avatares
de nuestra República de improviso, liberalización
total y algunas úlceras de recuerdo.
Habíamos llegado demasiado lejos y necesitábamos
ampliar los alcances del estatuto social para incorporar
a la actividad los servicios marítimos y rodoviarios,
ya comunes a varios asociados a quienes no podíamos
representar en esos rubros. Fue así que, tal vez
en una de las asambleas más peleadas, se logró
cambiar el nombre original de Asociación de Agentes
de Carga Aérea por el de Asociación de Agentes
de Carga Internacional hoy en vigencia.
Mención aparte merece el ingreso de nuestra Asociación
en ALACAT, fundada en Brasil y recién consolidada
en el primer Congreso organizado por AAACI en Buenos Aires,
donde se certificaron las representaciones de las distintas
asociaciones por país, resultando así Argentina
el trampolín que catapultó la inserción
de Latinoamérica en el diálogo oficial sobre
comercio y transporte internacional.
Nuestra presencia en tantos ámbitos llegó
- al fin - a conmover a las autoridades locales, y fuimos
invitados a enviar un asistente permanente como miembro
del Consejo Consultivo Aduanero, donde junto con las distintas
cámaras, asociaciones y otros involucrados en el
tráfico internacional y sus servicios, tuvimos
oportunidad de expresar nuestra opinión.
Ya en su nueva sede, AAACI amplió aún más
sus cursos de capacitación, encausó definitivamente
su difusión en la revista informativa y logró,
después de varias vicepresidencias previas, presidir
ALACAT y ampliar el alcance de la misma a España
y los Estados Unidos, donde se realizará el próximo
Congreso.
Todo esto pasó, y es sólo recuerdo en un
discurso donde tal vez falte la sintaxis, pero en el que
sobra cierta emoción por haber sido parte del esfuerzo
de tantos afiliados que colaboraron en consolidar este
desafío.
Hoy es el presente. Nuevas pruebas se presentan, pero
me tranquiliza la seguridad y el conocimiento de las actuales
autoridades, que llevarán adelante la llama de
la tea que
se encendió en la fundación, para que en
un futuro alguien coo yo se sienta feliz de haber colaborado
en AAACI. |
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Florida
141, 2º Cuerpo, 6º Piso (1005). Ciudad Autónoma
de Buenos Aires. Argentina. Tel/Fax: (+5411) 5199-7951 al 54. Emal:
aaaci@aaaci.org.ar
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